Se
cumplen hoy 25 años de la Huelga General del 14 de diciembre de 1988. Alguna
prensa digital y progresista, dedican espacios a la memoria social y
democrática de este hecho. Igualmente como sujeto activo de aquellos días no
puedo sustraerme a contar algunas cosas, que forman parte de mi memoria. No
mantengo la precisión de las fechas pero si de los hechos
Una columna de opinión en el
Diario Jaén, con el título de “TOMASIN”
desvelaba las intenciones de la
Ejecutiva de la Unión Provincial de UGT en Jaén, con Tomás Cabrera como
Secretario General, de oponerse a la huelga convocada por UGT y CC.OO. El artículo en
cuestión viajaba vía fax desde el Banco Central de Jaén al Banco Central de Andújar
en donde estaba esperándolo mi compañero de empresa y militancia, Santiago de
Córdoba Ortega, viejo militante de UGT y
refundador del sindicato en los años 70.
Aquel artículo fue el detonante
para prevenir a la UGT Andalucía de la rebelión que se estaba gestando en Jaén.
Cándido Méndez, Secretario General de UGT Andalucía tomaba posiciones. De la
misma manera lo hacía Tomas Cabrera, quien convocó una rueda de prensa para
exponer a la opinión pública su “razonada traición” al sindicato arrastrando a toda
la Comisión Ejecutiva de UGT Jaén. Mi misión era hablar con toda la Ejecutiva
de Cabrera para tratar de convencerlos de su obligación de adherirse a la
huelga general convocada para el 14-D. El resultado fue pobre ante el posicionamiento
de lealtad personal a Tomas Cabrera.
El día de la rueda de prensa, me
reuní con Tomas Cabrera en un despacho de FEBASO, en la segunda planta del
edificio del Paseo de la Estación 30 (únicas instalaciones de las que disponía por entonces la UGT). Allí le
expuse a Cabrera su obligación de secundar la decisión Confederal de UGT, no
solamente por disciplina estatutaria sino por el convencimiento de que el
Gobierno de Felipe González derivaba a posiciones no acordes con las políticas
sociales que debían de ser espejo del socialismo en España. En ausencia total
de tonos agrios Cabrera me expuso su decisión de lealtad al PSOE. Su decisión me obligaba a comunicarle la
suspensión de militancia y apertura de expediente disciplinario por la entonces
llamada Comisión Confederal de Conflictos. Le entregué en mano el escrito,
dándose por enterado que dejaba de ser Secretario General de la U.P. Jaén.
Afuera en dependencias contiguas
esperaban varios miembros de UGT Andalucía, para nombrar una gestora que
dirigiría Pepe Calahorro y en la que jugaría un papel trascendental Santiago de
Córdoba.
Han pasado 25 años, y me reafirmo
en apoyar la decisión tomada por Nicolás Redondo de convocar aquella primera
huelga de la democracia en España, así como sus razones de fondo.
Aquel lema de JUNTOS PODEMOS, sigue
estando más vigente que nunca. Nuestro
problema es saber hacérselo llegar a la ciudadanía.
Juan Manuel Arévalo Badía
Militante de UGT

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