Me hubiera gustado iniciar la columna de opinión en este blog de otra manera, pero tal como rige el principio jurídico “tempus regis actum” (el tiempo rige los actos), las circunstancias mandan.
Hace seis meses padecí un accidente de carácter político, produciéndome como secuela una desafección política totalmente justificada.
Me explico. En noviembre de 2010, los trabajadores de la limpieza en el Geriátrico de Linares fueron despedidos como consecuencia de una nefasta licitación del servicio, recurrida por este sindicato, y de una empresa que en el mes de junio, había renunciado a la continuidad de dicho servicio con fecha de prorroga del 30 de noviembre. Sobre esta cuestión ambas partes (Delegación de Igualdad y empresa Liserman) mantuvieron silencios cómplices, que se rompieron veinte días antes, poniendo EN EVIDENCIA la lealtad debida al principio de buena fe en la negociación. Mientras que los principios de beneficios empresariales no tienen límite alguno, los presupuestarios de la Junta de Andalucía deben atenerse a otras circunstancias puesto que quienes los rigen y sus responsables, responden a una opción política y programática y en base a ello la ciudadanía los elige cada cuatro años, en la confianza de que rijan SU GOBIERNO a tenor del voto que se depositó en la urna y por ende actúen en consecuencia con ello.
Se ha impuesto la denominada “razón de estado” que teniendo una larga y negra historia detrás se invoca para legitimar actuaciones de poderes públicos que operan por encima de la ética y de los principios. Una vez más, la razón del poder político quiere hacerse prevalecer sobre y más allá de la razón ética. A ella se ha apelado e impuesto en este vergonzoso capítulo que se escribió hace seis meses y que ahora ha quedado en manos de un juez para determinar quien paga los platos rotos de este desaguisado social. La sentencia que se imponga nunca será justa, porque lo justo es que estos quince trabajadores no hubieran sido expulsados de su puesto de trabajo, después de 29 años en él.
Sobre estos acontecimientos se pronunció en el DIARIO JAEN , la Consejera de Igualdad y Bienestar de la Junta de Andalucía, Sra. Navarro expresándose bajo estos términos: los derechos de los trabajadores no se defienden con pancartas en la calle ni con campamentos de protesta.
Cualquier conducta que vulnere los derechos de otras personas ha de acometerse con “temor” y “temblor” y no con altanería y con autosuficiencia. Por eso, con fecha 9 de diciembre pasado le remití a la Secretaria de Organización del PSOE un escrito en el que solicitaba mi baja en el PSOE y entre sus líneas decía: “Cada organización, el PSOE y la UGT somos responsables de nuestros organismos y de las medidas que en cada uno de ellos se adoptan y así nos convertimos en referencias de valores de progreso, igualdad y solidaridad en aplicación de la coherencia con los principios proclamado, o en caso contrario es la ciudadanía la que se encarga de darnos o quitarnos la capacidad de intervenir en los marcos que nos competen”.
No es nada extraño que los resultados electorales produzcan naufragios políticos, cuyo origen no sea realmente la crisis económica sino otro tipo de crisis. La de principios y valores que, vuelvo a insistir, deben acompañar ideológicamente a las líneas y acciones de gobierno.
Yo no soy adivino, pero hay tormentas que se ven venir y con barcos con tan mala tripulación el naufragio está asegurado. Lo acabamos de ver; o arreglan el barco andaluz y cambian inmediatamente de marinería o en la próxima travesía no les van a quedar ni velas ni aparejos políticos.
J.M.AREVALO.
Secretario General. FES UGT JAEN