miércoles, 28 de noviembre de 2012
Los fabricantes de la desesperación
Una cosa es promover empleo y otra muy distinta, auspiciar el retorno a las antiguas y superadas formas de explotación laboral. La reforma del mercado de trabajo estimula ese indeseado retorno y allana el camino del neoesclavismo más repulsivo y bestial.
Un hombre o una mujer no son artículos desechables, de usar y tirar, y mucho menos piezas innominadas que sirvan, tan solo, para el enriquecimiento de otros hombres. La Reforma Laboral es peligrosa por cuanto menoscaba la dignidad del trabajador y lo hace rehén de la codicia insaciable del capital.
NO EXISTE NADA MÁS PELIGROSO, EN FIN, QUE FABRICAR DESESPERACIÓN.
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