Lo hemos sabido hacer en el pasado. Los sindicatos sabemos también lo que tenemos que hacer en el presente ante una agresión que sitúa al conjunto de los trabajadores de este país en la peor de las condiciones social y económica que se haya contemplado desde la democracia, destruyendo todos los derechos adquiridos en mas de cincuenta años.
La reforma laboral del gobierno del Partido Popular es una reforma REACCIONARIA de tal calado destructivo que, los sindicatos de UGT y CC.OO debemos poner en marcha una ACCION en defensa de nuestros derechos, pasados, presentes y futuros utilizando las herramientas de presión tales como las movilizaciones y la huelga.
Esta no es una reforma negociada. Es una reforma impuesta cuya etiqueta principal es el despido. El Gobierno, en connivencia con los empresarios ha dinamitado el pilar fundamental de los trabajadores, que es el Estatuto. Conseguido el hacer del Estatuto de los Trabajadores un papel mojado, el resto de la carta magna de los trabajadores, que son los convenios colectivos queda en manos de un empresariado insaciable cuyo principal y patriótico objetivo es aumentar sus beneficios a costa de lo que sea.
De lo que sea, no.
De nuestros derechos, de nuestros salarios y de nuestra dignidad. El lema de esta reforma es: DESPIDO PROCEDENTE, DERECHOS IMPROCEDENTES. Cualquier causa, por nimia que sea es suficiente para despedir a un trabajador, puesto que no es necesario demostrar legalmente la objetividad de las causas que conducen al empresario a arrojar al asalariado al abismo del desempleo. Acumulación de días por enfermedad, baja de las ventas, baja de los beneficios o que el Pisuerga pasa por Valladolid, son cuestiones suficientes para aplicar un despido.
Respecto a los convenios, se favorece el convenio de empresa. Nuestro marco productivo en más de un 90% está compuesto por pequeñas y medianas empresas, sujetas a convenios sectoriales, regionales o provinciales. La defensa de los derechos se basa precisamente en la fortaleza de este tipo de negociación colectiva, con unos ámbitos lo suficientemente amplios para servir de paraguas social de nuestros derechos. Reducido dicho ámbito a la empresa vamos al pacto individual en el que la balanza siempre se inclinará hacia quien mantiene una posición más fuerte, que es el empresario. Tu salario se podrá ver reducido al salario mínimo interprofesional.
Mienten cuando dicen que esta reforma creará empleo. Un país cuya economía se basa entre otros en el consumo interno, no puede recuperarse cuando la economía de las familias se ve mermada, los puestos de trabajo precarizados y por tanto el mañana no tiene perspectivas.
Promover el encanallamiento de la sociedad hacia la insolidaridad mediante el enfrentamiento dual (hombre-mujer, empleado-desempleado, joven-mayor), o hacia la individualidad, es abrir la vía hacia una sociedad más desigual y conducir al estado del bienestar articulado desde los años cuarenta del pasado siglo a su desaparición.
Ante ese posicionamiento REACCIONARIO no cabe ya más que una ACCION para articular la defensa de nuestros derechos como trabajadores y como ciudadan@s: las movilizaciones y la huelga general.
En tus manos está. Cuando la paleta de colores sociales contiene otras posibilidades puedes elegir un futuro que no sea ni gris ni negro.
Plantéatelo el día 29 de marzo, porque el día 30 la suerte estará echada.
¡¡ APOYA LA HUELGA GENERAL ¡¡


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